Cuba - Santa Clara
 

Esta finca, que data del 1750, fue adquirida por Pedro Iznaga, uno de los hombres más ricos de Cuba gracias al tráfico de esclavos. La antigua casona es preciosa. Hay un restaurante en el interior y unos patios traseros llenos de vegetación, realmente preciosos.

  Pero lo que más sobresale del lugar, aparte del mercadillo de artesanía que se monta en el exterior, es la torre de 44 metros de alto, que se utilizaba para vigilar a los esclavos. Previo pago de 1 CUC, se pueden subir los 7 pisos y  137 escalones que te llevan a lo más alto. Las vistas desde aquí arriba, son impresionantes, pudiendo contemplar los interiores  de las casas del lugar, las montañas del valle o la vía del tren  turístico que recorre el valle, con una maquina de vapor. Vale la pena subir. Imprescindible. En lo alto de la torre, hay una gran campana que en tiempos servía para convocar a los esclavos.

  Dejamos el valle, y después de unos 75 kilómetros llegamos a Sancti Spiritus.

Decidimos parar en esta ciudad, tan solo porque se encontraba en el camino a Santa Clara, y la verdad es que acertamos.

  Sancti Spiritus, es una ciudad de más de 100.000 habitantes, fundada en 1514 por Diego Velázquez, y que parece una replica algo más grande de Trinidad. Su casco histórico esta lleno de una vitalidad que no estábamos acostumbrados  a ver. Tiendas y más tiendas abarrotan la Avenida Independencia, en tanta cantidad como colas de personas en sus puertas. Guardias de seguridad regulando la entrada y música en unos altavoces que daban al lugar un aire de fiesta. De nuevo me sorprendió el surtido de artículos que se ofrecían, más propios de una tienda de pueblo de los años 70, que no del propio siglo XXI. Pero estábamos en Cuba.

Paseamos por unas calles llenas de gente, cambiamos dinero en el banco, y nos sentamos unos minutos en el Parque Serafín Sánchez, en unas sillas de metal. Ancianos, y parejas de enamorados son los usuarios de las más de 100 sillas que rodean este parque. En una esquina, tres mesas de mármol con figuras de ajedrez y damas, preparadas para ser usadas. Frente al parque, está el Museo Provincial y el Museo de Ciencias Naturales.

  El lugar más pintoresco de Sancti Spiritus, es el  puente Yayabo, que cruza el río del mismo nombre. Este puente de color verde, ha sido declarado Monumento Nacional. Y a día de hoy, aún intento averiguar él porque de dicha catalogación, pues no es más que un sencillo puente. Construido en la época colonial, su encanto pudiese estar en lo que le rodea...Curioso de ver.

  Fuente:http://www.viamedius.com/