Bolivia - Samaipata
Sorprende esta pequeña población 'vendida' al turismo, al nacional y al internacional. Por su ambiente tranquilo y amable, es un lugar típico de descanso. Y buscar alojamiento resultó tarea sencilla. Hay tanta oferta que lo difícil fue decantarse por uno u otro. Nos quedamos con el Hostal Andoriña (70 Bs por cabeza). Todo un acierto. Cabañas por todos los lados, restaurantes para elegir, convierten a este enclave en un paraíso de paz y comodidades. De hecho, es tal la profunda sensación de tranquilidad que por sus calles empedradas no es raro encontrarse con extranjeros que han encontrado allí su 'lugar' en el mundo.
Es un punto para relajarse y, por qué no, para darse un baño de cultura o de naturaleza. Además de las impresionantes ruinas de El Fuerte, la estrella turística, en los alrededores se pueden visitar lagunas volcánicas y cascadas en medio del Parque Natural de Amboró, también plantaciones de tabaco o innumerables cañones y bosques de helechos gigantes. Y todo en un radio de acción no demasiado amplio. A, y recuerda. En Bolivia también puede hacer mucho frío, incluso en áreas tropicales. Los días son templados y pueden ser hasta cálidos, pero por las noches refresca.
Nosotras tan sólo pudimos, por cuestión de tiempo, adentrarnos en el mundo preincaico. ¿Pero qué es el Fuerte? Acaso es una construcción guerrera, un cementerio, un centro de ceremonias, un 'lugar de descanso' en las alturas... Teorías para todos los gustos. Está situado a ocho kilómetros de Samaipata por una carretera tan bonita como peligrosa. En taxi, en apenas veinte minutos y por 40 bolivianos por persona, o caminando hasta alcanzar los 1.950 metros de altura. Allí, por fin la vista recobra el verdor de la zona, después de tantos días sumida en el color ocre de la naturaleza de Vallegrande y de la Higuera. Está abrazada por paisajes montañosos, por la entrada a la amazonía y por el gran chaco.
Por 23 bolivianos, el visitante tiene opción de entrar en el recinto que, según los últimos estudios, tienen una antigüedad de entre 3.000 y 3.500 años, pero además contar con un guía que muestre los secretos de una plataforma rocosa de 200 metros de largo por 60 de ancho. Y es que el Fuerte es la piedra tallada más grande del mundo, declarada recientemente por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad. Si se tiene la suerte de visitar el lugar de la mano de Danielo Montenegro, un privilegio.
Fuente:http://www.viamedius.com