Paseamos por India - Rajasthan
Pero si hay un destino en la India por el que empezar ese es el Rajasthan. Es
el segundo estado más grande de la India y surgió de la división de 18 reinos
feudales, cada uno de ellos dominado por su Marahana, es un lugar que combina
las montañas de Aravali, con uno de los desiertos más duros de la tierra, el del
Thar y era un lugar de paso de las distintas rutas comerciales del pasado. Los
sucesivos reyes, desde los rajputas hindúes, hasta los señores feudales
musulmanes y mongoles amasaron grandes fortunas que fueron a parar a fastuosos
proyectos arquitectónicos, estos extravagantes palacios, fuertes y templos
constituyen un atractivo difícil de encontrar en ningún otro sitio.Pero no sólo
es arquitectura, este sistema feudal dejó una jerarquía de castas establecida
que hace muy interesante su observación y es un buen punto de partida para
introducirte en la India. El color de las ropas y los mercados es otro punto
interesante del lugar, en fin que es la India en estado puro. Aterrizamos en la
moderna Delhi, a pesar de su modernidad enseguida te encuentras con el caos
hindú, vacas en la autopista, gente atravesando con sus animales lugares de
obras, coches hacia un lado y hacia otro sin ninguna organización aparente, todo
ello mezclado con construcción de imponentes rascacielos, al lado de chabolas.
Ejecutivos bien vestidos al lado de algún que otro intocable y todo ello con el
olor especial de la India. Welcome to India.
No nos paramos allí, enseguida enfilamos rumbo a Rajasthan , en concreto a la
zona del Shekhawati, no fue fácil salir de Delhi, nos llevó un buen tiempo de
atasco. Después de unas horas de viaje llegamos a Mandawa, esta ciudad es una de
las más olvidadas del Rajasthan, se pueden observar los maravillosos Havelis
(palacetes que se construían los comerciantes ricos de la zona) y los pozos o
las construcciones que los dirigentes del pueblo les hacían construir para tener
derecho a edificar. Muchos de ellos todavía conservan frescos de colores como
muestra de lo que debió ser. El paseo por la ciudad es magnífico, no obstante el
grado de conservación de sus edificios deja mucho que desear. Luego vino uno de
los placeres extra que te proporciona el Rajasthan, los hoteles son antiguos
palacios o fortalezas y son de un encanto exquisito y aunque lo mejor estaba por
llegar el primer palacio estuvo bien, así como la cena en sus jardines.Fuimos
parando en otras zonas del Shekhawati como Dunlood, con su fuerte, Fatepur y
otros sitios, todo muy interesante, empezamos a sufrir la conducción por las
carreteras indias, los retrovisores se rozan y puede aparecer cualquier tipo de
improviso, desde una vaca hasta un peregrino rodando por la carreterra, por
suerte los fuimos sorteando todos. Llegamos por fin a
Bikaner, la primera maravilla del Rajasthan, esta ciudad casi toda de color
marrón adobe, está rodeada de una imponente muralla y un fuerte entremezclado
con un complejo palaciego del siglo XVI, todo muy bien proporcionado que la hace
imponente, también cuenta con una bonita mezquita y algunos templos jainistas,
pero en donde nos metimos inmediatamente fue en su mercado. Los mercados hindúes
son bulliciosos y coloridos, los olores se te quedan dentro y no salen hasta que
te vas de la India, las especias, las telas, las joyas, todo en conjunto los
hace muy especiales, te encuentras con cables eléctricos y transformadores por
todos lados y a todos esto con vacas y hasta con algún que otro elefante.
Pero lo que me dejó marcado de este mercado fue que de repente me di cuenta que
sonaba una campana y no di crédito a mis ojos, la vía del tren pasaba por el
medio del mercado y cada vez que pasaba había que desalojar, esto sólo podía
pasar en la India.
Fuente:http://www.viamedius.com