Conocer un mundo - Paris
Por suerte tuve la oportunidad de viajar a París cuando, no era tan común ver la Torre Eiffel en fotos, imágenes y videos. Para saber de ella, o verla en alguna fotografía, había que buscar en las enciclopedias o pedirle algún conocido, que ya había viajado, algún folleto.
Y este antes que menciono no es tanto tiempo atrás. Entonces yo viajaba a la capital de Francia, a la Cuenca parisina, sin saber demasiado de ella. Aunque miento, sabía; sabía lo que Alejandro Dumas contaba en sus libros.
Yo era una seguidora de su obra y, en cada mención de París, yo abandonaba, brevemente, la lectura, cerraba los ojos, y me imaginaba en Notre Dame.
Las imágenes más bellas se cruzaban en mi cabeza; luego descubriría que no eran dibujos tan errados.
Entonces, cuando por fin llegué a esa torre, que llama la atención de día y de noche, pude sorprenderme y llorar. Yo nunca la había visto en video, ni en fotos de gran calidad, yo nunca la había visto; hasta ahora.
París, la Torre Eiffel y todo su ambiente cultural eran para mí como aquella película que yo veía en el cine, por primera vez; aquella para la que me preparaba con anticipación.
Descartes, Voltaire, el mismo Dumas y Monet caminaban esa ciudad, vanguardista, fina, sabrosa. París me retraía a champignon, entonces eso fue lo que pronuncié cuando el mozo me preguntó que iba a comer.
Alguna que otra vez había comido un hongo (pues, hasta hace pocos años, no se vendía con frecuencia en las verdulerías), pero no me imaginaba ese manjar que supe probar allí.
Fuente:http://www.eviajado.com/