Mexico - el Museo de Momias
 

Rosa es una amiga mexicana que vive en Silao y estudia Antropología en el Distrito Federal, nos encontramos un fin de semana en Guanajuato y no podíamos creer que luego de tantos años de mensajero volveríamos a vernos. Ella había estado de intercambio cultural en mi escuela y ahora yo iba a conocer su cultura.

Rosa no me llevó al callejón del beso, tampoco sé que hubiésemos hecho allí sin novios; pero me llevó a un lugar donde, según me dijo “encontraba paz toda vez que necesitaba aclarar las ideas”; en ese momento pensé que me llevaría a una plaza, una galería de Arte… pero me llevó a u n Museo un tanto peculiar.

Al llegar y leer sobre la puerta “Museo de Momias” me quedé helada, no podía dar un paso más; yo había preparado mi cámara para tomar paisajes, monumentos, personajes pintorescos… y sí, estos son de los últimos, no hay duda.

Mientras entrábamos, Rosa me explicaba que este Museo no había sido “intencional“, que no hicieron momias para mostrarlas sino que eran cadáveres reales del cementerio municipal que, por la legislación de aquél entonces, cuando los familiares dejaban de pagar los impuestos durante 5 años, los cuerpos podía ser extraídos del cementerio para dejar el lugar a otro que sí pague y los cuerpos sacados podían ser exhibidos.

Esta ley no contemplaba que los cadáveres se iban a conservar en tan excelente estado, momificados; sino que pretendía ser un castigo de vergüenza para la familia que incumplía en el pago; sólo que las condiciones geográficas y del suelo del cementerio determinaron que esos cadáveres no fueran un conjunto de huesos irreconocibles, sino figuras humanas con expresiones faciales increíbles.

Justo cuando comenzaba a tranquilizarme y hacerme a la idea de que podía no ser tan macabro, Rosa me detiene frente al cadáver de una mujer y su bebé nonato; según relatan, la mujer había muerto durante el parto y a su lado estaba el feto de 5 meses; pero resulta que en la expresión de la mujer, en cuyo vientre aún se advierte la marca de la cesárea, los expertos reconocieron que la mujer estaba con vida al momento de ser sepultada con los brazos sobre el pecho, pues cuando su tumba fue abierta, se la encontró con los brazos sobre el rostro y una expresión de pánico digna de quien despierta en un cajón bajo tierra.

Fuente:http://www.eviajado.com