Malta - Valletta
 

Nuestro vuelo de Ryanair sale a las 12:30 horas de Manises. Como sacamos la tarjeta de embarque desde casa, los trámites en el aeropuerto son rápidos. Puntualmente despegamos y en dos horas estamos aterrizando en el pequeño aeropuerto de Luqa. Habíamos reservado un coche de alquiler con Avis, así que buscamos sus oficinas en la terminal de llegadas. Reservándolo por su web nos salió por 143 €, los siete días, fue lo mejor que encontramos.Tenían nuestro pequeño "Picanto" preparado, por lo que en un momento estábamos dentro del coche y preparados para poner rumbo al hotel, no sin antes familiarizarse un poquito con el puesto de conducción, ya que en Malta se conduce por la izquierda. Iba a ser nuestra primera experiencia conduciendo de esta manera. La verdad es que al principio es un poco lío, aunque luego acabas acostumbrándote. Y es que en ese coche todo estaba al revés, jajaja, no sólo el volante y la palanca de cambios, sino los intermitentes, las luces, etc... 

El hotel lo habíamos reservado desde la página Choose Malta. Era el Mediterranea Hotel & Suites, en St. Paul's Bay, y nos salió por 40 € la doble con desayuno. No estaba mal, aunque de las 4 estrellas que tenía, alguna le sobraba. LLegamos con el coche sin problemas. Malta es una isla muy pequeña, siendo la mayor distancia entre noroeste y sureste de unos 27 kilómetros. Lo primero que llama la atención es el paisaje, muy árido en toda la isla. La construcción es toda muy homogenéa, de un color miel intenso en todos y cada uno de los pueblecitos que visitaremos. Malta carece casi de playas de arena, siendo la mayoría de bahías rocosas, pero adaptadas para el baño. Eso si, lo que más nos llamó la atención fueron sus aguas, limpias, cristalinas y de un color como nunca habíamos visto en el mediterráneo, similares a cualquier playa del mar caribe o del índico. Me acordé un montón de mis amigos Fabri y Javi, grandes aficionados al snorkel. Me prometí volver con ellos algún fin de semana para perdernos por alguna de sus calitas desiertas.El hotel, como ya he dicho estaba en St. Paul's Bay. Se trata de una localidad de costa, al norte de La Valleta. St. Paul's Bay, Bugibba y Qwara son localidades tranquilas donde el turismo es más relajado y se puede descansar. En cambio en Peaceville, St. Julian's y Sliema hay mucho mas ambiente. Allí se concentra toda la fiesta de la isla, y por lo tanto del país. De todas formas al tratarse del mes de octubre, la cosa no estaba mal, pero no quiero ni pensar lo que tiene que ser en pleno mes de agosto con hordas de guiris tomando cerveza y cantando por la calle.Una vez en el hotel, nos acomodamos en la habitación y nos vamos a comer al restaurante Bay Side, en el paseo marítimo, muy cerca de Bugibba Square.
Era bastante tarde, así que nos tomamos un par de hamburguesas, eso sí con unas cervezas maltesas de la marca Cisk, muy buenas. Después de comer paramos en un puesto ambulante de helados y nos metemos para el cuerpo unos pedazos de helados por 2 €. Esa tarde la dedicamos a conocer un poco la zona de costa de Bugibba y nos vamos a la cama prontito con la intención de madrugar al día siguiente para empezar a conocer la isla.

Fuente:http://www.viamedius.com