Indonesia - volcan Merapi
 

El reloj de la pared nos recordó que ya llevábamos diecinueve horas sin dormir y que la hora de la cena nos la habíamos saltado por el arco del triunfo. El guía se nos presentó con el nombre de superman, y era así como gustaba que lo llamaran. Tenía 42 años y llevaba más de 20 sirviendo como guía.

Nos contó que en temporada alta, se reúnen allí los turistas con sus guías (normalmente 4 por guía) para tomar un agradable té antes de ascender sobre la una y media de la madrugada.

Nosotros estábamos preocupados por la lluvia, pero nos tranquilizó diciéndonos que sobre la una cesaría, y afortunadamente así fue. La luna llena nos iluminó todo el camino.

 En la espera, oímos llegar una motocicleta. Se trataba de un guía y un occidental escocés bruto como un arado y muy orgulloso de sus orígenes.

Mientras el pelirrojo y nosotros hablábamos de su experiencia de dos meses por el país, su guía y el nuestro empezaron una discusión en idioma local que nos impedía entender algo, pero por lo que pudimos interpretar, el guía del muchacho no era tal, conocía la montaña pero no lo suficiente como para ascenderla a esas horas sin peligro.

Como el escocés y su guía ya habían negociado el precio de la ascensión, no llegaron a un acuerdo por lo que el joven escocés subiría con su guía mientras que con nosotros, lo haría el nuestro que era el oficial.

Hace unos años, se perdió una expedición de tres holandeses y su monitor. Lo pasaron francamente mal. Es bastante peligroso ascender con guías sin escrúpulos.

 Iniciada la ascensión, sufrimos el frío en nuestro cuerpo por falta de sueño, comida y por la humedad del ambiente.

La ascensión comienza por una carretera asfaltada  de tres kilómetros con fortísimas pendientes.
Fuente:http://www.viamedius.com/