Paises bajos - Holanda
 

Nuestro vuelo sale de Manises a las 15:50 h., así que quedamos al mediodia con nuestros hermanos y nos vamos en coche hasta el aeropuerto. Lo dejamos en el parking de la terminal de llegadas (el único que hay), y subimos a la última planta del aeropuerto a comer algo antes de salir. Como habíamos hecho el check-in "on line", a la hora prevista nos dirigimos directamente a la puerta de embarque. Sin retraso despegamos de Valencia rumbo a Amsterdam con la intención de pasar un intenso fin de semana. El avión, como no, va repleto de gente joven, incluyendo una "tipical spanish stag party", o lo que es lo mismo: una despedida de soltero con torero incluido. Antes de despegar ya estaban toreando a las azafatas, es lo que tiene...

Después de dos horitas y diez minutos aterrizamos en el aeropuerto de Schiphol. Allí es muy fácil salir para Amsterdam. Hay trenes cada diez minutos que en apenas un cuarto de hora te dejan en Amsterdam Central Station. Ahi va un buen consejo: cuando se sale de la zona de embarque, enseguida hay unos cajeros para comprar los billetes del tren, pero lo mejor es pasar de ellos porque se quedan todos los pardillos (nosotros incluídos) y se forman unas colas interminables. Lo mejor es seguir andando por la terminal siguiendo las indicaciones de los carteles de "Train to Amsterdam". Enseguida se llega a lo que parece la boca de un metro que baja hasta los andenes. Pues bien, allí hay montones de cajeros donde poder comprar los billetes. Ah, se me olvidaba, como orientación, decir que los billetes del aeropuerto a Amsterdam salen por 3,80 € y de Amsterdam al aeropuerto 2,30 €. La diferencia es por las tasas que se pagan para salir del aeropuerto.

Bien, habíamos reservado dos habitaciones en el Golden Tulip Inn Amsterdam Art, un moderno hotel situado al noroeste de la ciudad. La habitación doble salió a 130 € la noche sin desayuno. Es que los hoteles en Amsterdam salen carillos. Para otra vez lo haremos con más tiempo y miraremos la página Hostelworld, donde se pueden encontrar buenos precios. Para llegar al hotel hay que coger el autobús número 22 en las paradas que hay enfrente de la estación, y bajar en la parada de Zaanstraat. En unos pocos minutos se llega al hotel.

Nada más dejar las cosas en la habitación y después de una reconfortante ducha salimos a la calle dispuestos a patearnos algo la ciudad. Ya cerca del centro, en el canal de Brouwers Gracht nos metemos en nuestro primer coffee shop, toda una experiencia. Después, ya de noche llegamos a la calle Damrak, cercana a la estación y una de las arterias principales de la ciudad. Acabamos cenando esa noche en un restaurante mexicano cerca del barrio rojo. Amsterdam es una ciudad cosmopolita y muy alegre, sobre todo los fines de semana en la zona. Es uno de los destinos emblemáticos para las despedidas de solteros de jóvenes de toda Europa, que llegan hasta aquí buscando ese ansiado paraíso en forma de drogas blandas y prostitución totalmente legalizadas, y es que el aliciente es tentador donde se mire. Esa noche después de cenar y de una tranquila visita a otro coffee shop acabamos dando botes en un pub de la zona de Damstraat.

Fuente:http://www.viamedius.com/