Varios viajes por Grecia
 

Varios viajes por Grecia, a veces siguiendo las típica rutas de touroperador, a veces por libre, han afianzado mi convencimiento de que  existen muchas y buenas guías turísticas sobre Grecia: las hay que tratan sobre aspectos cotidianos, o describen a la perfección  el Partenón y la torre de los Aéridas, y muchas más, todas apreciables . Mas siempre he echado de menos algo: la voz de quienes conocieron y vivieron  estas ciudades, estos templos y teatros. ¿Quién mejor que los propios autores antiguos para conocer cómo pensaban, qué espíritu  movió las construcciones que hoy aún nos maravillan, o simplemente, cómo vivían?

Si en algún lugar del mundo las piedras hablan ,si se sabe escuchar,  ése lugar es Grecia: donde las piedras de la Pnix oyeron al pueblo en asamblea ejerciendo la democracia por vez primera, o donde el ágora  fue un alumno más,  atento a las charlas de Sócrates con sus discípulos, o donde el pueblo ateniense desfilaba en procesión para honrar a la Virgen Patrona Atenea, o donde la colina de Dionisos, año tras año,  pudo escuchar y guardar en su memoria de piedra las palabras por siempre inmortales de un Sófocles, los gritos de terror de un público  impresionado por  la aparición de las Euménides en escena , los llantos provocados por “la Captura de Mileto” o las risas desatadas a raudales por el genio de un  Aristófanes que no deja” títere con cabeza” a la hora de hacer mofa de sus contemporáneos.

Sin embargo, a no ser que hayas dedicado gran cantidad de tiempo a la lectura de estos textos, reconozco la dificultad física que supone llevar una maleta cargada de ropa, cámaras fotográficas y demás utensilios para “capturar el momento” y además un suplemento de peso en libros como la Ilíada, o las tragedias de Sófocles, o la “ Guerra del Peloponeso” de Tucídides, entre otros tantos.

Aquí entra mi propósito de hacer una selección de los textos griegos originales relacionados con estos lugares excepcionales que vamos a visitar. Detengámonos un tiempo, respiremos profundamente y en silencio, elijamos un lugar a la sombra para sentarnos y leer, y dejemos volar la imaginación.

A poco que escuchemos, desde todos los rincones, desde las piedras y los árboles, desde la brisa del Egeo y las montañas del Helicón, nos llegarán los ecos de las Musas y de las gentes que poblaron esta “tierra de dioses” donde  hace tres milenios ya,  se establecieron las columnas sobre las que hoy construimos el edificio de nuestra Cultura Occidental, con todo lo que ello significa.

Fuente:http://www.viamedius.com