Siria - Dayr az Zawr
 

Si queremos pasar un rato con ellos pararemos en el primer poblado pero antes nos tiene que dar unas indicaciones para no quedar mal con la hospitalidad beduina, por ejemplo no podemos sentarnos en el suelo con los pies de cara a nuestros anfitriones, los hemos de esconder o bien debajo del culo o poner las piernas cruzadas con los pies por debajo. Lo hemos entendido. Un conglomerado de casitas como las anteriores está delante de nosotros. El coche se detiene al lado de la carretera y bajamos para visitarlos. Cuando pasábamos con el coche, un puñado de niños nos saludaban y unas señoras vestidas de colores vistosos nos hacían señales para que fuésemos, ahora, al ver que, efectivamente les haremos una visita entran corriendo en la casa para preparar la bienvenida.

Cuando estamos a medio camino de las casas, recuerdo que llevo lápices en la mochila y le pregunto a Hasan si los puedo ir a buscar, ¡pues claro!, él me acompaña. Damos media vuelta y quedo en el lado de la calzada, un camión enorme hace sonar el claxon cuando pasa por mi lado y del susto pego un grito y un salto, Hasan me toma de los hombros y me pone al otro lado ¡qué protector! , y me pregunta si estoy bien, sí, sólo ha sido el susto. Cuando llegamos al coche Marwan abre el maletero y saco los lápices de la mochila, Hasan me mira complacido, he pensado en los niños de su país y me da las gracias. Cruzamos corriendo la carretera que nos separa del montón de casitas, las otras ya están haciendo de las suyas con los niños, Yannick lleva una camiseta amarilla de la selección del Brasil con el nombre de Kaká que es la admiración de los niños beduinos, van todos despeinados del viento que hace y de no pasarse el peine también y la mayoría llevan chándales afelpados, increíble, con el calor que hace. Un montón de colchones están siendo ventilados por una mujer joven muy embarazada que se gira cuando nos ve llegar y nos invita a entrar en su casa.

Ya estamos dentro y nos sentamos en el suelo. Es una construcción de una sola habitación que hace las veces de cocina, comedor y dormitorio de los niños. Las paredes están pintadas de verde y por la noche la estancia se ilumina por un fluorescente colgado del techo. En la pared del fondo, muy bien colocados, están los colchones y edredones de colores lisos y estampados que casi llegan al techo, en la pared de mi izquierda están colocados los utensilios de cocina, bandejas, cazuelas, platos y vasos, todo limpio, todo brillante, todo bien ordenado. Se nota que están orgullosas de sus pertenencias.

Las mujeres de la casa son tres, así a primera vista. La mayor está sentada a mi derecha apoyada en la pared y tiene tatuajes en la cara, la embarazada es su nuera, no debe llegar a los 30 y está embarazada de su décimo hijo. Entonces calculamos que todos aquellos niños que juegan fuera deben ser los suyos y quizás alguno más de las casas vecinas. La tercera mujer es la hija de la señora mayor y está casada con el hermano de la embarazada pero no tiene hijos y se apaga su rostro cuando nos dice que lleva cinco años casada y Alá no les ha concedido ningún hijo todavía, entonces le digo que Inshallah que pueda tenerlos y que Alá la escuchará y me mira agradecida. Por el solo hecho de no darle hijos a un hombre, éste la puede repudiar. Tiene la mayor parte de su dentadura de piezas de oro, es señal de categoría y también lleva algún tatuaje como su madre.

Fuente:http://www.viamedius.com