Cuba - el paraiso de playas
Hacemos una pequeña parada para almorzar y recoger parte de la alimentación que provee el CIM y continuamos hasta llegar en la tarde a La Bajada, punto desde donde seguiremos al día siguiente a las playas correspondientes.
En la delegación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente los guarda parques nos ofrecen una explicación detallada sobre el lugar.
Playa Antonio.
En la mañana siguiente nos distribuyen en 7 playas a lo largo de la cola del caimán, como se le dice a esta porción del territorio cubano. Playa Antonio nos tocó . Corre a lo largo de un farallón y con una abundante vegetación de palmeras.
Leslie y Olivia reciben la información de temporada de los voluntarios a quienes relevamos. A mi me tocó “desembarcar” y trasladar los pesados bultos a través de unos 20 metros del afilado “diente de perro” y bajarlos hasta la playa mientras Joycie iba en busca de algunas pertenencias olvidadas en una playa cercana en temporadas anteriores.
Poco a poco nos fuimos adueñando del lugar. Al medio día ya estaba encendida la “cocina” y montadas las carpas. Un montón de objetos personales comenzaron a “esparcirse” por el área.
En la tarde nos visita Tito, un ejemplar macho de iguana, malcriado y habituado a alimentarse en el campamento. Impresionante el bicho, pero inofensivo.
Allí no se sintoniza ninguna estación de radio nacional, solo de vez en cuando “entra” alguna del cercano Yucatán. Sin electricidad y con la plaga de insectos (mosquitos y odiosos “jejenes”) dándonos una calurosa bienvenida, al anochecer ocupamos las carpas después de haber degustado la primera de las cenas que tendríamos día a día, junto al mar.
Fuente:http://www.viamedius.com