Costa Rica - San Jose
No necesitaba llegar a ver los trenes, me bastaba con oír su silbato... mi ansia por viajar se veía satisfecha con lo único a que por aquél entonces podía aspirar: soñar en que un día no muy lejano, aquél tren que oía partir y que no dudaba se dirigía a Francia... me tendría de ilusionado pasajero. Para muchos jóvenes de ahora, incluidos mis hijos, ha de resultarles difícil de imaginar que un espíritu viajero en aquél entonces viera constreñido su vuelo a como máximo 100 kilómetros a la redonda y esto en muy contadas ocasiones.
Afortunadamente la vida me ha compensado después, permitiéndome viajar e incluso residir en diferentes etapas en varios países Europeos.
Viene a cuento toda esta historia, porque he observado que casi todos los relatos en las páginas relativas a viajes en Internet y también casi todos protagonizados por gente joven, sus experiencias son tremendamente positivas, imagino que de las negativas que indudablemente alguna tendrán, la mayoría prefieren no mencionarlas. Me da la impresión de que en mi afán de ser sincero, cuando cuento cosas que no me agradaron o tienen un tinte negativo, pueda aparecer como un ser aguafiestas o “amargado”.
Sé que decir maravillas de los sitios, obviamente no suele levantar “ampollas” a nadie, pero por desgracia y pese a que cuando se viaja se es mas tolerante y se tiende a buscar lo más positivo de cada lugar, la realidad es que todo tiene su faceta menos brillante. Me propongo escribir unas someras impresiones sobre un extraordinario País Centroamericano: Costa Rica, pero no es mi intención dirigir este preámbulo únicamente por este País. He querido alertarles con esta introducción porque aunque me sería muy fácil describir sólo las maravillas que abundan en Costa Rica y que tanto me impactaron, voy a intentar transcribir también algunas impresiones que corren el riesgo de poder molestar a algunos colectivos, en este sentido quiero insistir en que yo soy el primero que ve también cantidad de cosas criticables en mi propia tierra y admito que tampoco me sería fácil aceptar que otros me lo hicieran ver.
Por otra parte, incluyo también en éste riesgo el limitado conocimiento que de costumbres y usos sobre estos países pueda tener un simple “turista” de otro continente, así que de antemano pido disculpas por lo que, en mi ignorancia pueda errar. El viaje a Costa Rica lo realizamos mi Esposa y yo en el Otoño Español de hace ahora 8 o 9 años. Era un País que nos atraía poderosamente, quizás alentados por las expectativas que generaban el hecho de que el coste de viajar allí era bastante superior a otros destinos centroamericanos.
Hicimos el viaje vía Nueva York, aunque en esta ocasión solo estuvimos unas horas en Newark. Llegamos a San José ya de noche, bastante cansados y nos llevaron a un Hotel algo alejado de la Capital, pero aun con sus limitaciones, confortable. De buena mañana pasó un Minibús a buscarnos para realizar la primera excursión: El Arenal y Tabacón. En el Hall del Hotel conocimos al simpático matrimonio que iban a ser nuestros compañeros en todas las excursiones en Costa Rica. El un ejecutivo Español de una Televisión autonómica.
Fuente:http://www.viamedius.com