Viajar a Bulgaria
 

Y este era el turno de Bulgaria, país ubicado al Sureste de Europa, en límite con Rumania, Grecia, Turquía, Serbia y Macedonia.

No fuimos muy creativos a la hora de elegir el destino de asentamiento; optamos por Sofia, su capital, un de los hoteles con spa.

Mi marido se había preparado para pasar unos lindos días al fragor de la nieve en distintas pistas, en cambio yo estaba ansiosa por recorrer la ciudad y reconocer todo el patrimonio legado de las antiguas civilizaciones.

Desde siempre había tenido internalizado ese interés por la historia y la cultura. Desde chica leía volúmenes enciclopédicos en busca de no sé qué, y así continuó mi vida. Y ahora que estaba en este país tan interesante no iba a escatimar en su visita.

Aquí los tracios, los griegos, los romanos, los esclavos y los búlgaros han impregnado la tierra de sus huellas; huellas que se reflejan en la cultura, en la historia y en sus lugares.

Mientras mi marido preparaba su bolso de nieve para dirigirse a la estación Borovets – en su coche de alquiler- a una hora de allí, cercana a la ciudad de Samovok, yo traducía un mapa que me ayudaría a organizar mi recorrido.

Nos saludamos, nos sonreímos, y arreglamos encontrarnos en un restaurante ubicado allí, a una cuadra, a las nueve en punto, como si fuera una cita a ciegas, un encuentro de novios. Por suerte iríamos a tener muchísimo de qué hablar, pensé. Yo de lo mío y él de lo de él.

Como yo también me había alquilado un auto para mí, podía andar, de punta a punta, sin problemas. Decidí empezar por los monumentos, y alí estuve pisando el Monasterio de Rila, la Iglesia de Boyana y las Iglesias rupestres de Ivanovo.

Horas y horas pensando en mí y en las ganas de estar ahí. Podía llamarme feliz. Él seguro también lo estaría.

Fuente:http://www.eviajado.com