Excursiones por Argentina
 

Me instalé en un hotel bien bonito y pedí recomendaciones. Aunque tenía que trabajar, me sobraban ganas de pasear y hacer excursiones. Recibí folletos e indicaciones, y fueron los mismos encargados del hotel los que me reservaron plazas en todos los paseos.

Recuerdo que el primer contacto con la ciudad, lo tuve a bordo de una camioneta que nos llevó hasta el presidio de Ushuaia, una cárcel de máxima seguridad, construida en el siglo XIX, que duró poco como tal.

No obstante,  tiene la particularidad de haber alojado presos famosos: Gardel – el interprete de tangos más reconocido de la Argentina- y un personaje popularizado bajo el apodo de “petiso orejudo”, son algunos de ellos.

El segundo día me encontró caminando, intentando subir el glaciar. No obstante, el último tramo debí hacerlo en aerosilla pues, las altas temperaturas, habían congelado mi cuerpo.

Al llegar puede ver que, gran parte de la gente, se deslizaba en patines sobre la superficie del glaciar. No me animé a hacerlo pero disfruté de ese lindo espectáculo.

La excursión más importante la tuve al tercer día, cuando tomé el tren del fin del mundo – famoso por trasladar a los presos para su actividad de tala de árboles -y llegué hasta la Estación del Parque Nacional.

Ahí nos esperaba un grupo de guías, para mostrarnos la reserva de castores, las diferentes especies de árboles y animales, y conducirnos hasta la Bahía Lapataia.

El cuarto día ascendí hasta el Cerro Castor, donde hay un gran centro de esquí moderno. Allí tuve la oportunidad de andar en trineo y de comer un exquisito cordero en el restaurante “Las Cotorras”.

Fuente:http://www.eviajado.com