Viaje a Alemania
Y finalmente, juzguen ustedes. si no es “fina prosa” lo expresado en los
posavasos de cierta marca de cerveza alemana...“El consumo de cerveza, puede
generar, en algunos casos... una extraña sensación de juventud”
Salimos mi Esposa y yo, en nuestra Autocaravana a finales de Junio de 2008 en
dirección a Alemania con la firme intención de que éste viaje fuera el más
tranquilo, es decir con más días de descanso, de los que veníamos haciendo en
los últimos años. Sin embargo, en estos dos meses el recorrido se convirtió en
muy extenso, en gran parte debido al infatigable deseo de mi Esposa de no
perderse cualquier punto cercano al recorrido que llamara la atención
culturalmente y esto en Alemania es tarea poco menos que imposible a la par que
tremendamente fatigosa, aunque también altamente gratificante. Resumiendo, el
recorrido ha sido, cultural y artísticamente impresionante aunque asimismo
bellísimo y cargado de anécdotas, pero sobretodo para mí, sorpresivo.
Se lo razono. Verán... aparte de unas cortas visitas comerciales, viví un cierto tiempo en Alemania cuando estaba todavía dividida. También he contado con la amistad de varios alemanes residentes en España, pero el concepto que tenía de ésta Nación, que en modo alguno podría calificar de negativo, ahora todavía ha mejorado en varios aspectos. Principalmente les diré que en este viaje he descubierto el humor alemán. Yo que soy un rendido admirador del “fino” humor inglés, en mi tiempo de residencia en Alemania fui absolutamente incapaz de alcanzar a comprender las sutilezas de su peculiar humor. Probablemente por mi escaso conocimiento de su idioma, pero, estoy convencido que influyó también, mi juventud e inexperiencia en las distintas formas de entender la vida.
Así suponiendo que en aquellos tiempos hubiese sido capaz de traducir (cosa que dudo mucho) un letrero que encontramos este verano en una preciosa excursión por los viejos molinos de agua de Ottenhofen (Selva Negra), escrito a mano por un granjero cuidador de cerdos y que colgó en este camino que pasaba lindando con su tremendamente pestilente granja. Estoy seguro que convencido de la proverbial rectitud y forma implacable de encarar las cosas por los alemanes, lo habría traducido e interpretado literalmente... con lo que me habría quedado en la mas triste inopia. Hoy en día, me tomo las cosas con mucha más relatividad y la vida (y los viajes) me han enseñado que muchas veces... cuando se dice blanco, en realidad puede que el orador (aunque sea alemán) piense en gris o incluso negro.
Bien, el letrero en cuestión, decía:
Fuente:http://www.viamedius.com